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Todo el mundo te lo dice: tranquila, la lactancia te hará adelgazar. Perderás todo el peso que has cogido y más. Te quedarás en los huesos, de hecho. Y tú, que llevas una barriga a cuestas y que has sucumbido a los antojos, te alegras. Sin embargo, van pasando los meses, das teta a demanda y a tiempo completo, y tu peso no solo no baja, sino que sube. ¿Qué estás haciendo mal?, te preguntas.

Aunque es cierto que la mayor parte de las mujeres afirma haber perdido peso dando el pecho, otras muchas tardan meses en adelgazar o les cuesta mucho más que a otras. Es mi caso: en el embarazo cogí 10 kg, de los que el 100% eran barriga. De hecho, a las dos semanas de dar a luz, estaba mucho más delgada que antes de quedarme embarazada. Yo estaba encantada, era imposible adivinar que hacía escasos días había tenido un bombo de 9 meses.

Pero poco a poco fui cogiendo peso. Al principio lo entendí, el cansancio, la falta de tiempo y el hambre voraz que da la lactancia me hacía comer de más. Comía de lo que más a mano estaba, que básicamente eran galletas o patatas fritas de bolsa. El caso es que 5 meses después, sigo igual aún habiendo vuelto a los hábitos saludables. Como muy sano, todo integral y cantidades aceptables. Hago ejercicio regular: camino al menos una hora al día y encima con un peso extra que roza los 7kg (mi bebé). Hago yoga 5 veces por semana. Y nada de nada. No lo digo yo, lo dice mi ropa, que no me entra. SIgo usando los pantalones premamá. Y aquí es donde yo me pregunto, ¿no se perdía peso con la lactancia? ¿No se gastaban las mismas calorias que correr suavemente durante una hora?

¿Qué puedo hacer al respecto?

Si estás en la misma situación, no te desesperes. No somos casos aislados y hay cosas que podemos hacer o modificar para ayudarnos en este proceso. Antes de pasar a las sugerencias más prácticos, te dejo unos tips que me han servido y que se pueden aplicar a todos los momentos de la vida:

1. Ten paciencia

Te lo dice la reina de la desesperación. Somos muy críticas con nosotras mismas. Nos pasamos el día juzgándonos y mirándonos al espejo. Parece que hay estudios que afirman que se tarda 6 meses en volver al peso anterior al embarazo (siempre que se dé el pecho). ¡Así que no todo es tan inmediato como nos gustaría! Después de un año dando de mamar parece que se ven aún mejores resultados. Paciencia, paciencia, paciencia.

2. Intenta no juzgarte

¡Has creado un ser humano!. ¿No es eso ya la perfección absoluta? Valórate, has sido capaz de traer vida al mundo. Por si fuera poco , ahora también le alimentas con tu propia leche. Leche que tú fabricas, fruto de tu cuerpo. No sé vosotras, pero yo cada vez que doy el pecho me siento una diosa. Como dice Alba Padró, ¡somos la leche! 

3. Olvida (de momento) la ropa que usabas antes del embarazo

Mira que nos empeñamos en estar divinas…Yo saqué todos mis vaqueros pitillo y mis camisetillas ajustadas. Grave error. Parecía un embutido, y eso me hizo sentir peor aún. Así que de momento uso todo más anchito. De hecho, me pongo muchas de las cosas que usaba durante el embarazo. Mis vaqueros y leggings premamá no me los quita nadie (por ahora)

¿Y los consejos más prácticos?

4. Deja de comprar todo lo que no quieras comer

Es super díficil, y más cuando vamos al supermercado con hambre. Pero de verdad que funciona. Cuando te entre el hambre, probablemente te arrepientas de no haber comprado algo que te encanta. Pero una vez eches mano de lo que recomiendo en el siguiente paso, ya verás que te sientes mejor y lo agradeces 🙂

5. Picotea cosas sanas entre horas

En vez de comer galletas, empecé a tomar avena  hervida (porridge) con frutos secos, semillas y fruta cortada. Está buenísima, tiene muchísimas propiedades (gran cantidad de hierro, por ejemplo) y es super fácil de hacer. .La preparaba todos los días en cantitdades industriales, así tenía para varios días. Para sustituir las patatas fritas de bolsa (¡me chiflan! me hice fan de las tortas de maíz ecológicas. Y comer más fruta de temporada. Nosotros siempre la tenemos lavada y a la vista para que sea lo más rápido de picotear.

6. Come más a menudo y en cantidades más pequeñas

No esperes a tener muchísima hambre, porque al final comerás algo que sabes que no deberías. Además, parece que esperar demasiado entre comidas tiene un efecto hormonal que afecta el suministro de leche. Tu cuerpo comienza a extraer energía de sus reservas, lo que disminuye la producción de insulina y afecta los niveles de hormona tiroidea. Eso reduce la prolactina, que es la hormona que controla la cantidad de leche que producimos. Para evitar que esto suceda, una opción es hacer 6 comidas pequeñas a lo largo del día.

7. Haz ejercicio suave

Probablemente ya sepas que es importante esperar por lo menos de seis a ocho semanas antes de ponerte a hacer deporte en serio. Esto es sobre todo importante para mujeres que han sufrido una césarea o desgarros graves. Escucha a tu cuerpo. Él te va a indicar cuándo está listo para volver a tu vida normal. En cualquier caso, siempre que te sea posible camina. Los paseos os vendrán bien tanto a ti como a tu bebé.Si además porteas, estarás haciendo un esfuerzo extra (¡aunque puede que eso también te haga sentir más hambrienta!). A mi me servía de mucho salir a tomar el aire después de dar a luz. Me sentía bastante más feliz y despejada, y probablemente te pase lo mismo sobre todo si sufres o has sufrido depresión postparto.

 

¿Y tú, has vuelto a tu peso inicial o te está costando como a muchas de nosotras? ¿Tienes algún consejo?

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