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¡Ay, la lactancia! Cuánta novedad para mamás primerizas. Que si buen agarre, que si calostro, que si subida de la leche…Por mucha información que te den y que leas en foros de internet, al final tu experiencia va a ser única. De hecho, probablemente no tenga nada que ver con lo que te han contado.

Mis primeros días de lactancia fueron un poco duros. Por suerte, no tuve grietas porque me aseguré de que el agarre fuera correcto (me obsesioné con el tema, vaya). Sin embargo, Oliver lloraba y lloraba y salían un par de gotitas de calostro. Como toda madre es un mar de dudas, lo primero que pensaba es que no tenía leche. Pero por suerte mantuve la calma y me hice con un poco de paciencia, sobre todo sabiendo que el porcentaje de mamás que no puede dar el pecho es tan bajo (entre un 3 y un 5%) que ya sería muy mala suerte que me tocara justo a mi.

bebe amamantando

 

El caso es que la leche ”subió” (digo yo que a dónde, ¡si más bien baja!). Me preparé para sentir fiebre y mucho calor en el pecho y todo lo que la matrona simpática del hospital me había comentado. Y nada. Subió sin más y yo tan contenta, aunque no del todo segura porque no tenía ninguno de los síntomas que esperaba.

Parece ser que mi reflejo de eyección era (y es, 5 meses después) muy fuerte. No sólo daba para alimentar a mi bebé, si no para amamantar a varios más e incluso regar las plantas si me lo proponía. Salía la leche a chorros, tanto del pecho del que mamaba Oliver como del otro. Todas mis camisetas se encharcaban con cada toma y tenían un circulo permanente y poco estético alrededor de los pezones. Así que empecé usando discos de lactancia de usar y tirar que me habían regalado. Visto lo visto decidí hacerme con unos reutilizables y proteger mi bolsillo a la par que el medio ambiente.

Cómo elegir los mejores discos de lactancia

Si estás pensando en hacerte con unos, lo mejor es que tengas en cuenta:

  1. El material del que está hecho: yo me decanté por bambú orgánico. Ya que estaría en contacto con mi piel y la boca de mi bebé después, quise que fueran libre de químicos.
  2. El modelo: los hay más bonitos y más normales. Los primeros que probé eran simplemente blancos y no se veía nada a través de la camiseta. Los siguientes tenían la parte trasera de colores para ponerlos en pareja. Parece una banalidad pero me es muy útil a la hora de lavarlos y guardarlos. También me servía para saber si me faltaba alguno.
  3. El tamaño: hay copas más grandes y más pequeñas. Depende del tamaño de tu pecho, tu pezón y el flujo de leche. Yo me sentí más cómoda con los más grandes pero estéticamente muy bien no quedaban.
  4. La cantidad: si ya usas discos desechables, ¿cuántos al día más o menos? Si no, ¿cuántas tomas haces al día? Yo usaba por lo menos 10 discos diarios (2 a cada pecho, claro). Necesitaba mínimo 20 para tener mientras lavaba los anteriores.
  5. El precio: existen varios precios, eso ya depende de lo que puedas o quieras gastar. Fíjate sobre todo en la cantidad de discos que incluye el pack. A veces es más barato simplemente porque incluye menos discos. En Amazon son más económicos, pero las tiendas de puericultura o productos ecológicos los venden hechos en España.

Discos bonitos

¿De verdad se ahorra tanto?

Yo compré 10 para empezar (estos en Amazon). Los de la imagen anterior son estos otros (aunque hay cientos de tipos). Es un pack de 12 que compré más tarde porque los anteriores se me quedaban pequeños (se salía la leche por los laterales). Usaba tantos al día que no daba a basto a lavar y secar. En total invertí 25€. Teniendo en cuenta que usaba una media de 10 al día (o más), y que los he usado más de 4 meses (120 días), habría necesitado 1200 discos desechables para hacer la misma función. Un pack de 60 discos de usar y tirar de la marca más conocida ronda los 9€, así que me habría gastado un total de ¡¡180€ en todos los discos que necesitaba!!

Así que no es solo intentar reducir el consumo y mejorar un poquito la vida en nuestro planeta, si no por ahorrar un dinerillo.  Muchas os preguntaréis, ¿y no es un rollo tener que lavar los discos con la que ya tenemos encima? Mi experiencia ha sido bastante positiva, aunque empecé con esa duda también. Al final,  desde que somos uno más pongo tantas lavadoras que una bolsita con los discos no afecta mucho.

Si tú usas pocos discos al día o prácticamente no mojas el sujetador, quizá no vayan a compensarte.

Cómo lavar los discos de lactancia

Basta con meterlos en la bolsita que viene con los packs y ponerlos en la lavadora con la colada normal. Puedes usar tu detergente habitual o uno para ropa delicada o bebé. El suavizante no se aconseja porque limita la capacidad de absorción. Yo los lavaba junto con la ropa del bebé con nueces de lavado, que son totalmente naturales, super baratas y cunden muchísimo. Las puedes encontrar super baratas aquí. En cualquier caso, piensa que los químicos del jabón que uses pueden entrar en contacto con tu bebé al mamar.

¿Y cuando ya no los necesite?

Otra de las ventajas de estos productos es que se pueden regalar o incluso revender. ¡También se pueden guardar para los siguientes embarazos! Ahí ya estaríamos hablando de doble o triple ahorro. Ocupan muy poco, así que es fácil guardarlos en cualquier cajón. Yo los guardaba junto a los calcetines, otras mamás prefieren el baño.

 

¿Y tú? ¿Has necesitado usar discos también? ¿Cuáles recomiendas?

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