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Al quedarme embarazada, durante un buen tiempo me llovían los consejos de todo tipo. Desde el típico ”aprovecha para dormir ahora que puedes” hasta ”ponte la epidural sin dudarlo”. Yo misma me he visto aconsejando a otras madres o embarazadas cuando tampoco habían pedido mi opinión. Creo que todas deseamos que esta etapa sea lo más llevadera posible, y quizá por eso intentamos evitar males a otras mujeres en nuestra situación.

 

Sentir placer amamantando

Con la lactancia me sucedió algo parecido. Oí mucho sobre grietas, dolor de pezones, ausencia de leche, cansancio…Casi todo lo que llegaba a mis oídos eran advertencias. Yo, que quería amamantar con todas mis ganas, no hice mucho caso y esperé a ver qué experiencia me tocaba a mi.

Lo que nadie me contó es que dar el pecho puede ser una de las experiencias más satisfactorias de la maternidad. Un momento único entre tu bebé y tú. Una forma de conectar, unir nuestros cuerpos fuera del vientre, dar amor a un ser tan delicado. Y un momento muy placentero, incluso a nivel físico.

Probablemente sea un tema tabú que muchas preferimos no mencionar por miedo a que sea algo raro. Cuando me empezó a pasar ni si quiera se lo comenté a mi pareja. Pensé que era algo raro y que sería pasajero. Pero van pasando los meses y la situación no cambia: siento placer al dar el pecho. No siempre, no en todas las tomas, pero sí a menudo. Al buscar sobre el tema en Internet y ver que le sucedía a otras mamás, me sentí aliviada.  A veces puede dar vergüenza admitir que esto sucede, sobre todo en una sociedad que reprime tanto los deseos de las mujeres. Si has llegado hasta aquí, probablemente también sea tu caso. Bienvenida al club 🙂

¿De verdad es algo habitual?

Parece que es más habitual de lo que creemos. Investigando me di cuenta de que no son casos aislados. Bastantes madres sienten placer al dar de mamar, algunas hasta el punto de tener orgasmos. Un estudio académico afirma que entre un 33 y un 50% de mujeres sienten este tipo de gozo amamantando. Y es normal que nos de reparo admitirlo, no queremos que se nos malinterprete y se relacione con cosas que no tienen nada que ver. De hecho, un análisis de 59 estudios al respecto (1999) mostraron que por lo menos un cuarto de las mujeres que sienten excitación al dar el pecho se sienten culpables.

El problema está en que nadie te lo cuenta. A la mayoría nos da vergüenza o miedo admitirlo. Y a veces la ignorancia se impone. Es el caso de una madre a la que le quitaron la custodia de su hija por esta misma cuestión. Parece que, preocupada, consultó por teléfono si era normal sentirse así mientras amamantaba a su bebé de dos años. La persona que la atendía relacionó la duda con abuso sexual y lo denunció. La madre pasó la noche en la cárcel, y fue acusada de desatender y abusar sexualmente de su hija. Parece que, además, el juez no creyó que amamantar a una niña de esa edad fuera normal ni saludable.

¿Y por qué siento placer al dar de mamar?

Hay varias teorías al respecto. La que más me resuena es que algo tan básico y necesario para asegurar la supervivencia debe ser, cuanto menos, agradable. Y quizá por eso damos de mamar con el pecho, una zona tan erógena, y no con los codos, por poner un ejemplo absurdo. De hecho, la oxitocina (conocida como la hormona del placer y del bienestar) está presente durante las relaciones sexuales y mientras damos de mamar. Y también es la responsable de que el útero se contraiga. Justamente lo mismo que sucede cuando tenemos un orgasmo.

¿Orgasmo? ¿Estamos locos?  No, no eres un bicho raro si esto te pasa a ti también. Algunas mujeres llegan a tal nivel de exitación que tienen un orgasmo mientras dan el pecho. Si la estadística te hace sentir menos mal, este estudio holandés mostró que un 8% de 153 mamás tenían orgasmos al amamantar. ¡Ay si nos contaramos más estas cosas y menos las desgracias!

Y cuando lo piensas tiene bastante lógica. La mayor parte de nosotras (más del 80%, según este estudio) sentimos placer cuando nuestro pecho es estimulado, ya sea por nuestro bebé u otra persona. ¿Por qué amamantar iba a ser diferente? ¿No es la misma teta que da de comer a tu bebé? Y ten claro que no es que te excite tu bebé,  no eres una depravada ni tienes algún problema. Es que está estimulando zonas de tu cuerpo que reaccionan de forma automática. Y es lo más natural del mundo.

Desde luego que si alguien me hubiera dicho ”¡ya verás qué gusto dar la teta!” antes de empezar con la lactancia, otro gallo habría cantado. No sólo me habría quitado miedos, sino que me habría dejado claro que el dolor no es lo normal. Porque dar de mamar no duele, o al menos no debería doler. Da igual las veces que la gente te diga lo mal que se pasa. O incluso que tu médico te haya advertido que al principio duele. Si ese es tu caso, infórmate y pide ayuda a alguna asesora de lactancia o grupos de apoyo como La Liga de La Leche. Casi seguro que encuentras una solución, a no ser que haya algún problema grave de verdad y que deba ser tratado.

 

¿Sabías que esto era posible? ¿Te has sentido así alguna vez?

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