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Estaba embarazada de muy pocas semanas cuando escuché por primera vez sobre el método “sin pañal” en un vídeo de una blogger alemana tri-mami y comadrona. Me quedé totalmente parada: ¿Un bebé sin pañal? ¿Eso es posible? Ahora, 9 meses después del nacimiento de primer hijo, puedo afirmar por experiencia propia que sí, lo es. Puedo decir que mi hijo hizo su primer pipí en el orinal.

¿Qué es el método sin pañal?

A mí no me gusta mucho el término “método”, porque suena demasiado técnico. Para mi es una forma más de practicar una crianza con apego y por eso prefiero usar la palabra “práctica”. También se ha extendido la designación “higiene natural infantil” o el término inglés “eliminationcommunication”. Este último describe exactamente lo que es: una práctica que se basa en la comunicación con nuestro hijo sobre sus necesidades. Aunque a alguna le pueda sonar extraño, un bebé acabado de nacer ya se comunica sobre muchísimas cosas, entre ellas, si tiene un pipí o una caca a punto de salir.

Resulta que a ningún mamífero le apetece hacérselo encima, dentro de su casa o encima de su cuidador (porque la peste podría atraer a los depredadores). ¿Por qué los humanos deberíamos ser diferentes del resto de los mamíferos? En este sentido, la idea básica de la práctica es: Escuchar a nuestro bebé y facilitarle hacerlo “fuera del nido”.

Una práctica olvidada en el mundo occidental

¿Todavía no estás convencida del fondo natural de educar sin pañal? Yo tampoco me lo acababa de creer del todo e investigué hasta encontrar autoras cómo Ingrid Bauer y Laurie Boucke. Las dos tienen diversas publicaciones donde explican la extensión de la práctica en gran parte de África y Ásia. Ambas dan ejemplos bibliográficos y comparten sus experiencias vividas en varios países del mundo.

A primera vista parece una cuestión de recursos, pero sobre todo es una cuestión de la forma de relacionarse con el bebé que tiene cada cultura. Sin embargo, creo que lo más curioso que describen las autoras es el hecho de que nuestras abuelas o quizá nuestras bisabuelas usaron el mismo método con total naturalidad. ¡No hay que olvidar que los pañales son un invento relativamente nuevo también en nuestra cultura! Se lo pregunté a mi abuela y afirmó que mi madre, en la Alemania de los 50, empezó a usar el orinal alrededor de los seis meses. Me pareció fascinante.

Nuestra experiencia: ¿Cuándo empezamos? ¿Cómo nos fue? ¿Está sin pañal todo el día?

Como he mencionado antes, nosotros empezamos la práctica desde el primer día. Tuvimos la suerte de vivir el parto en casa y yo tenía toda la intimidad, el tiempo y las hormonas a tope para empezar a dedicarme al cien por cien a mi bebé. La base para mi modelo de crianza temprana fueron: piel con piel continuo, pecho a demanda y pipí a demanda. Dentro de este paradigma, me resultó relativamente fácil distinguir entre las ganas de hacer una necesidad y el hambre – por suerte solía quejarse solamente por estos dos motivos.

Durante sus primeros meses de vida daba un grito corto y agudo para avisarnos. Nos dimos cuenta de que después del gemido teníamos unos 2 minutos para reaccionar y ponerlo en el orinal. En cambio, hasta después de un mes no parecía notar las cacas que le salían espontáneamente igual que un pedo, de golpe y sin aviso (visible). A partir del mes dio un cambio brutal: creo que del segundo al tercer mes controlamos un 95% de pipís y un 100% de cacas. Ya pensaba que seguiría siempre así, pero cómo es habitual con nuestros peques, las cosas van cambiando y no siempre es tan fácil como al principio.

Las crisis son tan frecuentes como los avances en nuestro día a día sin pañal. Hasta ahora (Akai tiene 9 meses) hemos tenido dos crisis importantes. La primera sobre los cuatro meses, cuando empezó a darse la vuelta solo y vaciaba la vejiga automáticamente y sin previo aviso cada vez que se giraba. Creo que nos duró entre dos semanas y un mes, hasta que un buen día ya no le pasaba y volvió a señalar los pipís antes de hacerlos, ahora con otros sonidos y movimientos nerviosos. La segunda, y todavía no hemos salido del todo de ella, fue cuando empezó a gatear y a levantarse. Simplemente se olvida de todo. Está muy explorador y llevamos un par de semanas limpiando charquitos inesperados, pero parece que va a menos. Ahora sabemos que es temporal, que sólo hay que respetar su ritmo y poner un pañal siempre que estemos cansados de estar pendientes.

Sí, Akai también lleva pañales (de tela) de vez en cuando. Hemos visto que lo importante no es que esté siempre sin pañal, sino que haya una constante en su vida en relación con este tema. Si es solamente por las mañanas, solamente por las tardes, solamente cuando está mamá, solamente cuando estamos en casa… lo hemos ido adaptando a cada momento.

¿Qué necesito para empezar?

Si te ha despertado interés y estás embarazada o tienes un bebé, sólo necesitas tres cosas para empezar: dedicación, ganas y un poco de humor. Empezar a escuchar a nuestro hijo requiere una atención amorosa y continuada durante un tiempo prolongado. Por el contrario, con pocas ganas es difícil hacerlo con el respeto y el amor necesario. No olvidemos que se trata de una práctica complementaria a una crianza respetuosa. No pretendemos llegar a ningún sitio con ello y es mejor no dejarse llevar por la exigencia. Cuando se moja, cuando nos moja, cuando moja el suelo, lo mejor que podemos hacer es sonreír y reaccionar cómo cuando te das cuenta que tienes un botón desabrochado, lo abrochas y listo.

método sin pañales

A nivel práctico te irán bien unos empapadores y un recipiente que puedas usar cómo orinal. Yo he usado de todo, pero el orinal que mejor me ha funcionado ha sido el que me ha resultado cómodo para sentar a Akai encima, incluso dándole el pecho al mismo tiempo. ¡Es un truco bueno para mamis con bebés muy pequeños! Casi todos lo hacen durante o justo después de comer. Por eso también me va genial durante la noche.

Ahora solo necesitas darte un tiempo para observarlo. ¿Qué hace antes de hacer un pipí o una caca? ¿Mueve los brazos o las piernas con insistencia? ¿Da un grito? ¿Te mira cómo si quisiera decírtelo por telepatía? Cada bebé tiene sus recursos propios, pero te aseguro que te agradecerá la oportunidad que le das de no mojarse. Si no dispones de tiempo, prueba a ofrecerle el orinal cada vez que le quitas el pañal, verás aumentar tu intuición con el tiempo. Y por último, lo mejor de todo: puedes combinar esta práctica con tantos pañales cómo quieras.

¡Listos! Ya puedes empezar a disfrutar de una nueva experiencia con tu bebé. ¡Estaría encantada de saber cómo os va y compartir nuestras dudas!

Alina Moser es alemana y reside en Cataluña desde 2011. Graduada en lingüística por la Universidad de Barcelona. Apasionada por la montaña, aficionada a la música y seducida por la crianza respetuosa.  ||  Instagram: @lamamalina  ||  Facebook: https://www.facebook.com/lalina.moser

 

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