#Codigo Madre Esfera ADS

Si eres madre primeriza, probablemente ya te hayas dado cuenta de que tu maternidad es única. Esto tiene sus pros y sus contras, y compartir las penas y alegrías con otras mamás suele ayudar bastante en el proceso. Hay muchas cosas que me habría gustado que alguien me contara sobre la maternidad. Internet es un mundo infinito donde encuentras respuestas rápidas a dudas fugaces, pero hay otro tipo de sabiduría que hecho en falta. Extraño el ejemplo y las vivencias de otras mujeres en mi vida. La ayuda y los consejos de abuelas, tías, primas…

Quiero compartir contigo cosas que me habría gustado escuchar de alguien. Quizá tengamos cosas en común, o puede que lo que nos ha pasado a nosotros no tenga nada que ver con vuestra experiencia. Todo lo que cuento aquí abajo ha sido descubrimiento propio. Mucho leer, buscar, preguntar y algo de intuición. En cualquier caso, a mi me habría gustado encontrarme con esta lista  en mi camino como madre. Así que aquí os la dejo 🙂

1. Tener mucha leche no siempre es algo bueno

Muchas madres temen tener poca leche y no ser capaces de amamantar. Otras, como fue mi caso, tenemos mucha y esto me ha complicado muchísimo la lactancia. Mi flujo de eyección es fortísimo, tanto del pecho del que mama mi bebé como del otro. No es solo que ponga perdidas las camisetas todavía después de varios meses amamantando. Es que mi bebé no ha hecho tomas de más de 5 minutos nunca y enseguida se agobiaba con el flujo tan fuerte.

Ahora que es más mayor lo gestiona mejor, aparta la cabeza. Pero cuando era más pequeño (y hasta que yo me di cuenta) las tomas eran un infierno. Rechazaba el pecho durante más de tres meses. Cuando se enganchaba, lloraba después de un par de minutos mamando en todas las tomas. Yo estaba desquiciada. Dar el pecho pasó de ser algo agradable a una tortura. Cuando me percaté de lo que nos pasaba, empecé a apartar el pecho al notar la bajada de la leche. También dejé de tomar levadura de cerveza, que resulta ser un alimento galactogogo (que aumenta la producción de leche) y la cosa mejoró bastante. Este ”problema’ enlaza con el siguiente punto. Sigue leyendo más abajo 🙂

flujo eyección fuerte

2. Mi bebé no se duerme con la teta

No, la teta no siempre ayuda a domir. Mi bebé debe ser uno de los pocos niños que no concilia el sueño mamando. De hecho, le suele pasar todo lo contrario: se pone nervioso, se agita, se molesta.  Y esto es porque en pocos minutos ya ha tomado la leche suficiente y no necesita seguir succionando. Y por consiguiente, no llega nunca a hacer la succión no nutritiva, que es como suelen relajarse. Las primeras semanas de lactancia sí se quedaba dormido al pecho. Poco a poco eso fue cambiando, y desde el tercer mes no ha vuelto a pasar nunca. Eso sí, por suerte, con las tomas nocturnas sigue durmiendo mientras mama. Esto no pasa siempre, a veces tiene gases y hay que ayudarle a dormir de nuevo. Conclusión: mi bebé solo quiere la teta cuando tiene hambre. Ni mimos, ni consuelo, ni sed. Nada de nada.

3. Mi bebé no se duerme en el carrito (ni en el coche, ni en el tren, ni…)

Pues parece que no todos los bebés se quedan dormidos nada más sentir el dulce traqueteo del carrito. Tampoco en el coche, perfecto somnífero para los hijos de otras amigas mías. Mi bebé es uno de ellos: NUNCA se duerme en el cochecito. No me habléis tampoco de trenes, autobuses o aviones (ningún medio de transporte, vaya) Mi hijo va con los ojos tipo lemur, analizándolo todo, observando hasta lo invisible. Es cierto que hemos porteado a Ollie el 99% del tiempo, y quizá el carrito se le hace extraño. Es salir con la sillita y tener un paseo despierto asegurado. Además, no suele ser un paseo agradable. Va agobiado, dando patadas, angustiado…Normalmente el paseo dura poco, al final le pongo en la mochila y seguimos. Pero tampoco se duerme. Situación que enlaza con el siguiente punto.

4. A mi bebé le cuesta mucho dormirse

Llegado a este punto, habréis llegado a la conclusión vosotras mismas: a mi bebé le cuesta horrores dormirse. Durante los primeros meses la cosa no iba muy mal (excepto las tardes/noches, que siempre han sido tremendas), pero ahora no hay forma de que se duerma si estamos en la calle. Ysi estamos en casa, la cosa es algo mejor, aunque no para tirar cohetes.Hay que hacer un ritual exacto en el momento preciso para que logre conciliar el sueño. Resumiendo a grandes rasgos: mochila, cabeza tapada, sin ruidos, en lugar tranquilo y en semi penumbra y bailando algo parecido a la zumba durante varios minutos. Si seguimos estos pasos a rajatabla, acaba cayendo. Y con suerte se duerme 40 minutos.

5. Mi bebé no hace caca con cada toma

Estás con el grupo de mamás, hay varias dando el pecho, y ¡olé! sus bebés hacen caca casi de inmediato. Y te dicen que les pasa siempre. Que es comer y cagar. Y tú llevas días (hasta 12 hemos contado nosotros) sin limpiar una caca. Aunque nunca creíste que limpiar excrementos fuera algo que esperar con ganas, ahora cuentas las horas para que tu bebé manche el pañal. Y vas tachando los días en el calendario como los presos. A veces crees que ya ha hecho algo y solo ha sido un pedete.

Y es que mi bebé, que solo toma pecho, hace muy pocas cacas. Desde que nació y hasta más de un mes lo pasamos fatal. Tenía lo que se conoce como disquecia del lactante, que viene a ser dificultad de algunos bebés para hacer caca. Ollie se ponía a llorar mucho y apretaba, y no salía nada. Nosotros descubrimos que ayudándole apoyando sus piernas contra su pecho a veces sí conseguía evacuar.

Todo el mundo te dirá que es normal, que los bebés alimentados con pecho no se extriñen, que no le va a pasar nada…pero lo cierto es que tú ves que él está molesto, que regurjita mucho, que tiene gases, y te afecta. Eso sí, como todo, esto también va pasando. 6 meses después podemos decir que la cosa ha mejorado, y hace una caca cada dos o tres días. Eso que nos ahorramos en pañales 😛

bebé en pañal

6. Mi bebé devuelve en todas las tomas

Vamos a cumplir casi 7 meses y seguimos igual que al principio: regurgitando en TODAS las tomas. Por suerte, este último mes ya no le pasa por las noches. Hasta ahora, después de mamar por la noche le tumbaba sobre mi pecho para que eructara y vomitara el exceso. En este momento, sigue devolviendo bastante después de mamar, sobre todo por las tardes.

No llega a ser reflujo porque él no parece molesto. Aún así, dejé de tomar lácteos para descartar intolerancia, pero la situación siguió igual. Así que siempre llevamos baberos, muselinas y una o dos camisetas para ir cambiándole según lo necesitemos. A ver si con la introducción de sólidos todo va mejorando.

 

¿Qué otras cosas te habría gustado que alguien te contara sobre tu maternidad? 

 

 

 

Sígueme en Feedly